21 de marzo de 2013

:')

Hace poquito pasó un año desde todos mis sucesos con Roger Waters y todavía no lo puedo creer. Así como no podía creer el 9 de marzo que habían pasado siete meses de espera, hoy no puedo creer que hace un año era una adolescente que lloraba cada dos minutos de la emoción.

Me acuerdo de toda mi obsesión, cómo veía conciertos viejos de Pink Floyd y me emocionaba mucho sin poder creer que iba a ver a uno de ellos en vivo; cómo taché todos los días en el almanaque hasta llegar a marzo, que hace bastante es un mes horrible para mí, pero todos estos sucesos lo hicieron un poco más feliz.

Recuerdo cuando llegué a River el 9 de marzo y lloré ni bien vi el escenario, porque no creía que ese día llegaría y que todo eso iba a suceder. Cómo lloré y temblé en casi todas las canciones, cómo mi tía temía por mi salud xD Cómo canté sin vergüenza y cuando terminó no lo podía creer, llorando más porque no lo iba a volver a ver, sin saber que el 20 de marzo se repetiría y esa vez sí que sería la última.

Y las veces que fui al hotel donde estaba Roger, la bronca del 17 porque estuve muchas horas esperando que saliera y cuando parecía que lo iba a ver y me iba a firmar mi cd, cuando la fila larguísima llegó a la esquina, él se fue. Pero ese día conocí personalmente a mi mejor amiga Mile y me puso feliz cuando me vio llorar porque no lo había visto. Y lloré más cuando nos tuvimos que despedir.
Y el 18, la vez que me llevó mi papá, quizás lo único bueno que hizo por mí. Aunque me dejó en la fila sola (e hice sociales) y me esperó en el auto, me llevó y eso era lo que necesitaba. Cuando Roger salió, sentí un impulso que me dijo que lo vaya a ver por lo menos. Y yo tenía el número del día anterior. Recuerdo cuando estaba tirada enfrente de los guardas de seguridad, estuve a metros de él, viéndolo, y no podía creer que él era real y no era sólo fotos que veía desde mi compu. El momento más inolvidable fue cuando le grité porque la gente estaba haciendo bardo y no me podían tratar de loca; y me vio, sonrió y me saludó con la mano. En ese momento él supo que yo existía. Lloro cuando recuerdo ese momento, me sentí muy especial aunque no me firmó nada. Yo había llevado una cartita diciendo lo genial que era él para mí pero antes de llegar la tiré porque me daba vergüenza.

Pero lo vi, y fue lo más cerca que estuve en mi vida de alguien a quien admiro.

Y esos recuerdos son los que me traen momentos de alegría cuando pienso que no existen :')


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