3 de octubre de 2013

Vacaciones de invierno

No sé qué hacer, son casi las tres de la mañana y comí mucho en el cumpleaños de mi abuelo (feliz cumple pa <3), por lo tanto sigo despierta ante el riesgo de morir como Jimi Hendrix. Hace como cuatro días que intento escribir sobre el concierto de Iron Maiden pero quedó muy pedorro, y de la nada me puse a pensar en las vacaciones de invierno.


Las vacaciones de infierno invierno son geniales pero cortas. Hace frío (mi excusa perfecta para no salir de mi casa) y en realidad lo único que quiero hacer es estar encerrada en mi pieza escuchando música o escribiendo (estas vacaciones me puse a escribir una historia muy cursi que espero que nunca vea la luz)

Un par de veces fui a algún lugar con mis amigas... algún lugar con calefacción, como el shopping, y gasté toda mi plata en discos y DVDs; pero nada más.

Y una vez salí a caminar y escuchar música porque estaba muy aburrida y no lo soporté. LAS CALLES LLENAS DE CRÍOS. Más o menos como los martes, en los que salimos de la escuela una hora antes; sí, a la hora que salen los niños de jardín y primaria; y no podés caminar gracias a esos engendros que ocupan la ya de por sí angosta vereda mientras revolean cartas de Angry Birds por los aires y corren en círculos; y sus padres charlan entre sí, en una constante competencia en la que intentan demostrar que su hijo es mejor que los otros niños, aunque en realidad su hijo probablemente sea una mierda porque su progenitor ya lo es; en fin, gracias a ello no se dan cuenta del pibe que se chocó contra una columna por agarrar una cartita que Pepita encontró en el piso, con un chicle pegado y meada por el perro. ¿Se nota que no me gustan los niños? Bueno, ya me fui de tema; estaba hablando de las vacaciones de invierno... ah sí, sigo.

Intentaba caminar por las calles de Ituzaingó (un lugar para vivir -?-) y había demasiados niños comiendo pochoclos y algodones de azúcar ojalá hayan tenido caries. Vi un par de veces pasar al Trencito de la Alegría... que de alegría no tenía nada, porque había cinco muñecos (Winnie Pooh, la Pantera Rosa, Spiderman, una Chica Superpoderosa deforme y Barney) y los disfraces eran DEMASIADO TÉTRICOS; eran como versiones de los personajes luego de haber sido adictos a la heroína o metanfetaminas por diez años. Pobres seres humanos los que estaban dentro de esos trajes. Ah, y en el Trencito pasaban canciones de Xuxa y todos sabemos que Xuxa es satánica.

También había varios adolescentes... veo adolescentes todos los días de mi vida y eso es justamente lo último que quiero hacer cuando no voy a la escuela. Encima eran adolescentes idiotas. Bueno, admito que soy bastante idiota pero intento no demostrarlo en público. La mayoría eran los grupos de pseudo-skaters (¿eso existe?) que intentaban llamar la atención haciendo trucos pero se estrolaban contra el suelo ni bien ponían un pie en la patineta. Pero claro, "para todas las chicas, los skaters están re buenos". Se hacían los malos y seguramente apenas llegaban a su casa se ponían a tomar la chocolatada con vainillas y mirar el VHS de Los Teletubbies.
Entre las chicas, estaba lleno de grupos de "chetitas"; esas pibas que se producen hasta para ir a comprar un paquete de porotos al chino de la vuelta de sus casas y tienen un tono de voz chillón e insoportable. Para mejorar la situación, gritaban escandalosamente a cada rato "AAAAAYYYYY BOLUDAAAAAAAA".

He notado algo raro: estas vacaciones de invierno y las anteriores, oh casualidad, me gustaron personas reales. Rodolfifo y... esperen, nunca le puse nombre, le dije "persona"; bueno ahora le pongo nombre... Asdfghjkl porque en este momento no tengo imaginación. Pero ni a Rodolfifo ni a Asdfghjkl les gusto de esa manera (el primero ni siquiera me juna, vamos bien); y eso me demuestra que no estoy hecha para relacionarme con personas y que estoy destinada a vivir enamorada de músicos que nunca conoceré y escribir fanfiction patético sobre ellos. Cosa que me sucede actualmente, y admito que estoy bien así.


Ya sé que ya es primavera pero tenía ganas de escribir sobre esto, chau.

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