22 de febrero de 2016

Crónicas de discos y pobreza

Amo la música. Ya lo debe saber hasta el virus del dengue que habita mi interior y que me consume lentamente. Es una cosa sin la que no podría vivir (la música, no el dengue que me consume lentamente). Y me sorprendo cuando me encuentro con esas extrañas personas que sólo escuchan lo que está de moda en el momento porque suena en todos lados, o a las que directamente no les gusta la música. ¿Cómo puede ser que no exista una canción que te haya acompañado en los mejores o peores momentos de tu vida? ¿Cómo se sentirá nunca haber llorado o sentido escalofríos al escuchar una canción que sentís que te representa de alguna manera, que te hace sentir que alguien en el mundo te entiende? Ah no señores pero qué cursi me puse, continuemos.

Antes era joven y boluda lo sigo siendo y creía que por escuchar rock era mejor (ya sé que era alta estúpida pero tenía 12 años, qué quieren). Por suerte crecí y mis gustos musicales se expandieron, pasé de ser una gila que sólo escuchaba rock a escuchar cualquier mierda, y cualquiera lo puede comprobar viendo mi last.fm. Así entendí que si te hace feliz escuchar, no sé, el tema del taxi, todo bien; aunque yo piense que es una mierda.

En fin, amar la música me lleva a amar comprar cds. "Pero es gastar plata al pedo, si te los podés baj-" YA SÉ QUE ME LOS PUEDO BAJAR DE INTERNET. YA LOS TENGO BAJADOS DE INTERNET. ¿Es que no entienden la emoción de tener todos los discos ordenaditos alfabéticamente en un estante, o de leer el papelito con las letras, o simplemente poner uno en el equipo de música y cantar mientras barrés la pieza? Por eso son geniales, además de que me da paja pararme para cambiar la canción y aprendí a amar escuchar los discos enteros.

Por supuesto que todo tiene su lado malo:

  1. Son caros
  2. Soy pobre
Ejemplo:
Un día había ido al yopin y vi un cd de Duran Duran y dije "necesito tenerlo" pero ~no tenía plata~ ("¿para qué vas a un shopping si no tenés plata?" para sufrir, señoras y señores), entonces mi amiga Camiviena lo escondió en medio de unos discos del Sapo Pepe para que me lo compre un día que vuelva con plata. Ese día fue dos semanas después más o menos, fui con mi prima y primero me hice la boluda buscándolo donde debería estar, y después lo busqué en su escondite super secreto... Y NO ESTABA. Mi prima me ayudó a buscarlo por todos lados pero seguro alguien ya lo había comprado, así que me rendí y decidí buscar alguna otra cosa que me interesara. 
Entonces lo vi, atrás de todo en una góndola, y mis ojos se iluminaron: el último disco de Kasabian (no miento cuando digo que escucho cualquier mierda). Me acerqué re emocionada con mi futuro disco en mano a uno de los chabones que trabajaban ahí.
— Disculpame, ¿me dirías el precio de esto? (porque los muy guachos no le ponen precio, te tenés que fijar en la maquinita)
— A ver... *introduce códigos en la maquinita* $238
— Ah, bueno, gracias.
Le di un besito y lo dejé donde lo encontré, dudando de si algún día lo compraría o no. 

A ver, no niego haberme gastado doscientos pesos en un disco... pero en un disco que no voy a encontrar en ningún otro lado y que cuando lo veo sé que el destino lo puso en mi camino a propósito. Al ser una banda actual, tengo más oportunidades de encontrar un disco de Kasabian en cualquier disquería y posiblemente más barato. 
La feria de Parque Rivadavia es mi paraíso. Mi tía vive por ahí y siempre que voy a su casa chusmeo los puestos a ver qué hay. Y encontré varias cosas interesantes. Me gasté $200 en un disco de Camel, otra vez en un disco de Rush. Pero lo mejor que encontré fue un disco de Ian Gillan Band (los amo tanto que no lo puedo explicar) y cuando lo vi estaba dispuesta a vender mis órganos para comprarlo, pero me salió SÓLO CIEN PESOS.

Hay una disquería genial en Morón a la que voy cuando siento que tengo ganas de quedar aún más pobre de lo que soy, porque a veces las cosas ahí son caras. Mi mejor recuerdo fue cuando le pedí plata a mi padre para "libros y cosas de la escuela" y me compré Band on the Run de Wings. Ahora pienso que gastar 145 pesos en un disco TRIPLE es un regalo del cielo, pero 145 pesos en esa época era mucho (y pensar que un par de años después los discos de Iron Maiden me salían cuarenta pesos, imaginen lo que era). Hace un par de años fui a encargar uno de Grateful Dead (que nunca me trajeron) y me hubiese salido $150. El año pasado fui a revisar qué tenían; encontré uno de Big Star y me salieron brillitos de los ojos. ¿Cuánto estaba? QUINIENTOS PESOS, PAPÁ. "Pero es doble, y es importado" NO ME IMPORTA HERMANA, 500 PESOS? MI AMOR POR ALEX CHILTON NO VALE TANTO.

En fin, volviendo al cd de Duran Duran, mi prima me dijo que vayamos al Musimundo/Electrodomestimundo por si veía algo más barato. "Mirá acá tienen de Duran Duran" me dijo, y justo estaba el que yo tanto había buscado. Y salía cinco pesos menos. Qué calidad, y yo que tanto odiaba Musimundo. Volví a mi casa feliz.


Conclusión: si te gusta la música y te podés comprar cds, hacelo. Hacelo por mí, por mi pobreza, o porque se te canta, qué se yo. 

2 comentarios:

  1. "Tu compatibilidad con bolexdementia es Muy baja." jajaja
    aguante el last carajo.
    mal, me acuerdo cuando musimundo era solo cds, nada de electrodomesticos, ir era un festín. si habré liquidado esos estantes de ofertas 3x2 y cosas así. Como se fue al chori la cultura, discos, libros, carisimo todo.
    pero bueno, nada como tener la verdadera biblioteca musical, lejos de lo digital y cerquita de las manos.
    saludetes!

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    1. JAJAJAJ, igual el last antes era chévere (?) Musimundo era el cielo, y cuando ibas a pagar te ofrecían llevarte una de esas películas que no compraba nadie por diez pesos. Saludos! :D

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