4 de abril de 2016

El día en que casi me cagan a palos pero no



Anteriormente mencioné este acontecimiento y prometí que algún día lo iba a relatar, y como estoy al pedo ese momento es ahora.

Era un domingo común y depre como cualquier otro. Había acompañado a mi tía a la estación de tren y, mientras me bajaba del colectivo, vi a mi Bro. Estaba más bajoneada que yo cuando Argentina perdió el mundial, así que me fui a caminar por ahí con ella hasta que se pusiera mejor. Se sentía mal porque se había peleado con La Veritoh. Y ahora voy a hablar sobre ella. Bro, si leés esto, perdoname (?)

La Veritoh era una piba que me caía mal pero si mi amiga era feliz yo también debía serlo. Ambas tenían cosas en común (les gustaba el anime, pero mal) y yo me mantenía al margen y escuchaba todo lo que me contaba mi Bro aunque interiormente quería encontrarla por la calle y hacerla cagar fuego. La chabona tenía unas actitudes medio de mierda, y cualquiera que se meta con mis amigos se las va a rifar conmigo. Además era fea pero eso no es lo que cuenta acá.

No voy a dar los detalles de la pelea porque tampoco soy tan mierda, demasiado ya que estoy contando lo que pasó, pero sin este relato previo la casi cagada a palos quedaba fuera de contexto.

En fin, nos sentamos en una plaza a hablar. El día anterior había sido el cumpleaños de mi prima, y como para distraerla me puse a contarle sobre eso con mi usual manera de relatar con gracia momentos de mierda.
"Sí, la piba hizo alta joda, trajo como veinte amigos y se escabiaron todo, yo estaba en la cocina haciendo unas pizzas y con ganas de morirme..."

Y la vi a la distancia, caminando hacia donde estábamos nosotras.
"Boluda ahí atrás está viniendo, nos vio, nos vio"
"¿Qué? ¿Quién?"

"Veritoh......"

Y ahí me callé porque teníamos a la chabona parada atrás nuestro. 

Tanto tiempo (en realidad un par de meses) había soñado con putearla y decirle que no se meta con mi amiga del alma, pero claro, todos nos hacemos los poronga hasta que llega la oportunidad, y obviamente me pasó a mí también porque al ver a La Veritoh me congelé del cagazo que tenía. Me miraba con una expresión de odio que no puedo explicar en palabras y que no creo volver a ver jamás en otra persona; yo estaba temblando como un chihuahua y visualizando mentalmente el momento en que ella me agarre de los pelos, me desfigure la jeta a cintazos y me deje revoleada inconsciente por Panamericana.

Por suerte mi Bro habrá visto que estaba por hacerme pis encima, se dio vuelta y le dijo "¿qué querés?". Si yo hubiese hecho lo mismo seguramente no estaría acá para contarles esta historia. A todo mi miedo se le sumaba que la chabona tenía alta pinta de delincuente juvenil, estaba toda vestida de negro y tenía más de veinte años; yo pensaba hacerle frente con mis 16 años, jaja, qué inocente.

Era el momento ideal para tomarme el palo y dije "bueeeno, las dejo" porque si tenían que hablar tampoco me iba a quedar ahí, para ser chusma después le mandaba un mensaje a Bro y le preguntaba. Igual pensaba que me las iba a rifar con la chabona de alguna manera u otra, porque interiormente soy patotera y mi sed de violencia nunca se sació desde aquella vez en que me agarré a las piñas con un pibito a los 9 años por bardear a mi mamá; así que caminé por los alrededores de la plaza y vigilé que todo marche bien Milhouse.

La plaza del otro lado (si son de Ituzaingó o pasaron por ahí lo saben) es una cagada, tenía un par de puestitos de morondanga pero me entretuve un rato viendo los vinilos que vendía un señor, eran como ochenta de Palito Ortega y un par de los Beatles. Después me puse los auriculares y di unas vueltas, obviamente evitando el lugar donde yo suponía estaban las pibas. Había unos viejos bailando tango y cuando me aburrí de tanta música rumana que me hacía llorar (sí, tengo unos gustos musicales tremendos) me puse a verlos y jugar mentalmente conmigo misma: competencia de qué pareja bailaba mejor, cuál era alto galán cuando era joven (a esta la ganó un viejo con traje re elegante), qué edad debían rondar las señoras... si no hubiese tenido nada que hacer esa tarde, hubiese ido a la plaza a hacerlo de todos modos porque esta imaginación todavía no está quemada por la televisión. 

Los viejitos terminaron de bailar y empezaron a irse; y ahí me acordé de que estaba esperando a mi amiga y no estaba ahí por diversión. Sí, soy super colgada, puedo estar en una estación de tren y olvidarme de por qué estoy ahí; un día me voy a olvidar de que estoy cruzando una calle, el semáforo va a estar en rojo, me va a pasar un auto por encima y me voy a morir (si llego a morir atropellada y de alguna manera se enteran, háganle saber al mundo que soy re capa por predecir mi futuro). ¿QUÉ ESTABA DICIENDO? Ah sí. Estaba por prender el mp3 de nuevo y veo que las chabonas se acercan a mí. Yo me hacía la boluda porque La Veritoh me seguía dando tremendo miedo, si me la encuentro por la calle me cruzo de vereda. Al final todo se arregló y me acompañaron hasta la parada de mi colectivo, y volví a mi casa en paz.

Unos días después soñé que La Veritoh me reventaba a piñas y no duermo tranquila desde ese día.




Mentira.

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