12 de abril de 2016

Robertita

Se supone que mañana tendría que ir a educación física, pero el año pasado me cansé, dejé de ir allá por agosto y milagrosamente no me la llevé; y como este año tengo al mismo profesor voy a probar suerte de nuevo. Me calenté porque había una piba en particular que no fue una puta clase y la aprobó igual, así que quise hacer lo mismo a ver si el gil tenía favoritismo y cuando me cerró el promedio pisteé como una campeona. ¿Por qué estoy contando esto? Ah, sí, porque voy a hablar de la piba en cuestión. 

La verdad es que en este momento, a las tres de la mañana y con el cerebro quemado de tanto ver Haikyuu!!, no se me ocurre un apodo original para ponerle. Así que la voy a llamar, qué se yo, Robertita.

Conocí a Robertita el año pasado, cuando me cambié de escuela y también de mi curso inicial. Al principio yo trataba de vivir en paz y no odiar a nadie, pero esta chabona me superó a los pocos días. Es la típica que se sienta al fondo con su grupito, del cual es la abeja reina, y grita histéricamente las cinco horas que no sólo te tenés que bancar estar con el culo aplastado en una silla incómoda, sino que también a ella.
Tengo una amiga que flashea con lo del alma, la presencia, qué se yo; y un poco debe ser verdad, porque cuando Robertita no está, el aula está en paz. Se respira pureza y prosperidad, no importa que te hayas sacado un 6,50 en una prueba en la que te tenías que sacar 7 porque la profe te odia, lo importante es que la piba no está presente. En cambio, cuando está (o sea casi todos los días), entrás y sentís negatividad y una oscuridad que rodea particularmente la zona en la que ella se encuentra sentada. Tu día empieza a ser una mierda en el momento en que ella abre la boca.

Por lo que tal vez recuerden (lo más probable es que no), tengo problemas con la gente que hace escándalo y llama constantemente la atención. Debe ser porque soy re tranquila, hablo bajo y mientras menos se percaten de mi presencia mejor, todo lo que hago tiene la intención de no molestar a aquellos a mi alrededor Y ESPERO QUE LA GENTE HAGA LO MISMO MIERDA. Pero, cruel realidad, no todos son como yo; así que me encuentro con estos seres que chocan con mi manera de convivir.


Robertita es casi todo lo que odio. Vive haciendo barullo, sólo le importa ella misma y trata a los demás como si fuesen inferiores. Vos te podés estar muriendo que la piba va a seguir gritando sus problemas a los cuatro vientos, pero ojo, si a ella le duele la cabeza no puede oírse ni el ruido de tu respiración porque te putea. Es detestable.

Un día oscuro me tocó sentarme con ella. Bah, ella eligió sentarse conmigo aunque yo ya la tenía fichada como una de esas personas que es mejor evitar. Resulta que mis amigas no habían venido, y yo siendo el ser introvertido que soy no tenía ningún problema en sentarme sola. Es más, estaba tranquila porque tenía un libro para terminar de leer, y si no había nadie con quien colgarme charlando, podía hacerlo en paz. Terminé unas actividades y me concentré en mi libro. Hasta que sentí esa presencia oscura rodeándome y dije cagamos. Miro y era la piba. Se quería sentar conmigo por conveniencia, porque teníamos que entregar un trabajo pedorro de inglés y necesitaba mi ayuda. Yo no había hecho el trabajo porque 1) la profesora era una pelotuda que ni siquiera sabía de qué hablaban los textos con los que nos hacía trabajar, lo cual me quitaba las ganas de hacer cualquier cosa relacionada con el idioma que tanto me gustaba, y 2) el trabajo era de opiniones personales sobre temas del medio ambiente, de lo cual yo no sé un carajo. Robertita sabía sobre medio ambiente pero no sobre inglés, y yo sabía sobre inglés pero no sobre medio ambiente. Se formó la dupla ganadora por ese día. Aprobamos.
Pero aquí viene lo malo: la chabona tiene un mal aliento impresionante. Les juro que si huelo un cadáver en descomposición no se compara con el olor que emanaba la boca de esta piba. Trataba de disimular pero era horrendo, a tal punto que quería dejar de respirar. Encima se quedó sentada en mi banco el resto del día y me contó toda su vida, la de sus amigos, la de amigos de sus amigos, sus problemas, etcétera, y yo tenía que sentir ese aliento.

Como Bro y yo somos unas forras sin remedio hacemos referencia a esto secretamente y nos reímos, porque sabemos que ella es igual y nos carga por gordas, por aparato o por lo que sea, porque en sus ojos somos simples mortales inferiores. 

En un momento le tomé mucha bronca, y aunque me avergüenza admitir por qué, lo voy a hacer. Yo estaba enamorada de Kise. Me mostraron que él se la quería chamuyar y le comentaba las fotos de facebook con "hermosa" y ese emoticón puto de la carita con ojitos de corazones; me dolía en el alma, pero no porque pensaba "ahh yo lo amo y por eso me tiene que dar bola a mí", porque OBVIAMENTE no sólo no sabía ni mi nombre ni lo que sentía por él, sino que tampoco le iba a dar bola a una piba horrenda y antisocial con risa de camionero como yo, lo que más me dolía era que el gil tuviera un gusto tan choto, le podía haber gustado cualquiera, hasta mi mejor amiga, pero no ella. Robertita era superior a mí, pero no mentalmente por suerte, como me di cuenta poco tiempo después. Al enterarse de esto, Bro dijo "si supiera el aliento que tiene ni me gusta le pone a sus fotos" y me cagué de risa mientras lloraba y me comía unas papas fritas (la comida llena el alma).

Tenemos otros chistes entre nosotras, tales como:

  • —Mi papi me enseñó que no tengo que confiar en ningún hombre—Sí, pero no te enseñó a lavarte los dientes
  • —Mi mamá se fue de vacaciones con el novio y no me llevó
    —Se habrá ido sin vos porque no se banca tu aliento
  • —Todos los hombres son iguales, ninguno me trata como yo me lo merezco
    —No, te dejan de dar bola cuando sienten tu aliento
¿Somos una mierda? SÍ.


En fin, a que mañana va a ser un largo día en el que tenga que soportarla, así que me las tomo. Ojalá llueva y un rayo le parta las cuerdas vocales.

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