3 de junio de 2016

Vida sin gas

Siempre que me dijeron "tenés que apreciar las cosas simples de la vida" no dí pelota, pero ahora me doy cuenta de que era la posta.

Extraño tener gas.

Todo pasó ya no me acuerdo cuándo, pero a mi alma cagada de frío le parece que fue hace siglos. 
Breve descripción de mi casa: un patio, una selva de plantas que da a la vereda, un portón que se traba. Rancho #1: está desde el año 82, construido con maderas, algo de material, un rejunte de baldosas y azulejos de todas las formas, tamaños y colores, y techos de chapa y telgopor. Antes dormíamos 5 o 6 en la misma pieza, todos amontonaditos; siempre que llovía te tapabas con papel de diario o te mojabas. Dejamos de dormir ahí en 2012 porque había ratas y ahora la usamos para amontonar mugre. En toda la casa hay agujeros por los que se mete la helada en invierno. Y bueno, somos pobres. Rancho #2: desde antes que naciera estaba "en construcción", en ese entonces no era más que paredes de ladrillo y piso de tierra y lo usaba para jugar a las escondidas. En 2007 le hicieron el techo, y después mi abuelo fue construyendo bien las piezas y poniendo puertas. Actualmente dormimos ahí. Al principio compartía pieza con mi tía, pero después se mudó mi tío y me quedé con la suya (que comparto con mi prima), ahora está llena de mandalas hippies y fotos de músicos en las paredes. Donde sería el living, cocina y baño no está terminado.

Hay un chabón que nos va a terminar de construir lo que falta, ahora está haciendo el baño. En este Rancho #2 tenemos una estufa que está rota porque los boludos que vinieron a revocar la cocina/living el año pasado la rompieron; entonces mi abuela le pidió a este chabón si se la podía tratar de arreglar porque se lo pedimos a mi tío hace mil años y jamás lo hizo. Creo que mi abuela no sabe que no todos son como mi abuelo, que además de albañil era gasista y plomero (siempre que hay algo roto o que anda mal en la casa me acuerdo de él con orgullo); y el chabón este lo intentó como para no quedar mal, bueno, LO INTENTÓ MAL, porque tratando de arreglar la estufa rompió el medidor o alguna de esas mierdas. "Fue un accidente", me vive repitiendo mi abuela, sí, un accidente que recuerdo siempre que me congelo el orto mientras me baño.
El segundo gran error que cometieron: llamar a Gas Natural para que traten de solucionarlo. Porque los muy putos no lo solucionan, te lo cortan automáticamente y te dicen que hasta que no arregle todo un gasista matriculado no te lo devuelven.

El día que pasó esto yo volvía de la escuela hecha un cubo gigante de hielo, lo único que pensaba en el colectivo era en incendiarme el culo mientras me tomaba un re café con leche adelante de la estufa. Imaginen mi cara al abrir la puerta y ver una garrafa en el piso. 


Mis ganas de vivir volvieron cuando me enteré que al día siguiente iba a venir el dichoso gasista matriculado. A pesar de tener que levantarme temprano un sábado para llevar a mi hermano a natación, fui feliz y me quedé en el vestuario del club al lado de la estufa y viendo al gordo que atendía el guardarropas que estaba re bueno. Cuando volvimos, el chico estaba haciendo su trabajo. Al final nos activó de nuevo el gas, pero tenía que venir otro día a cortarlo para que vengan de Gas Natural a inspeccionarlo y reactivarlo legalmente. 

Siempre que me senté a comer un yogur al lado de la estufa, que prendí una hornalla o que me bañé con agua calentita, recordaba que lo bueno iba a llegar a su fin; y sucedió hace dos días. Mi vida cambió desde entonces.

Cocinamos en una hornalla eléctrica que tarda mil años en hervir el agua para hacerte una puta taza de té y una sartén eléctrica en donde te salen unos churrascos re piola, en la cocina estoy con pijama, campera y bufanda, el caloventor tira más aire frío que caliente. Pero lo más triste es tener que volver al método que sufrió toda mi familia antes que yo: bañarse con el tachito. Consiste en hervir una olla de agua, tirarla en un balde de esos de pintura y mezclarla con agua fría. Con el contenido de ese tacho y un jarrito tengo que mojarme toda, enjuagar el jabón, shampoo y crema de enjuague de mi cuerpo y pelo, y no morir de hipotermia en el intento. Yo sufro mucho sólo por esta razón, porque odio sentirme una mugre y no hay día que no me bañe y ande perfumada por la vida aunque esté muerta interiormente. Así que todas las mañanas cazo el caloventor y el tachito y me dedico a limpiar mi ser.
La hora de bañarse era sagrada para mí, y ahora sólo puedo putear en esos momentos. ¿Saben todo lo que canté? ¿Saben todas las historias geniales que se me ocurrieron? ¿Saben la revelación que tuve sobre qué carajo quiero hacer con mi vida después de terminar la escuela este año? Todo eso y mucho más mientras me bañaba.

Cómo lo extraño.


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