Hace un mes no escribía nada porque la verdad que me olvidé, no encontraba tiempo para mi blog entre tanta vida social y buenos momentos vividos (?¿?¿?¿??). En realidad la pasé medio como el orto, y como no me pasó nada más importante que pasarla como el orto, me dispongo a relatarlo.
Como podrán ver, la última vez que escribí, hace un mes, era muy feliz. Todos lo sabían porque andaba siempre con cara de idiota y tenía ganas de vivir, porque resulta que no estaba tan muerta interiormente, porque me había enamorado de Pibito, como era de esperarse. La verdad es que yo siento amor por cualquier persona que me trate bien, y me emocioné porque él me habló a mí, que soy una chabona a la que se le ve la cara de culo a kilómetros. Flashé muchas cosas y la parte hija de puta de mi mente me convenció de que esas cosas iban a pasar. Spoiler: no pasaron.
Un día, este chiquito me escribió al facebook y me pidió mi número, no es necesario aclarar que en ese momento lloré arcoiris y brillitos. Estuvimos hablando de, no sé, boludeces de la vida, durante cinco horas. Cuando se fue a dormir, me dijo "bueno Agus mañana nos vemos!". Fui feliz y dejé que el optimismo se apoderara de mí.
Al día siguiente, faltaron mis profesores y los suyos también. Nos retiramos y nos quedamos toda la tarde hablando y cagándonos de risa. Todo tranqui, hasta que me contó que es gay. Alguien ya me había dicho que lo sospechaba, pero yo soy fiel a la frase "a la gilada ni cabida", y no le quise creer porque es una persona que siempre quiere cagar la felicidad de los demás. Así que, cuando él me lo confirmó, no sentí nada ni reaccioné de ninguna manera, porque eso significaba que jamás debería enterarse de mis sentimientos.
Cuando nos despedimos y seguimos cada uno por nuestro respectivo camino, me senté en la plaza y me puse a llorar. A la noche también lloré en mi casa, y al día siguiente, y así hasta este sábado, que fue la última vez que me sentí mal por eso. Ya pasó una semana y estoy re piola.
Lo bueno de todo esto es que ahora tengo ALTO amigo, tenemos mucha confianza y vivimos hablando como hasta las cuatro de la mañana (porque en la escuela nos vemos en los recreos nomás </3) tanto de boludeces como de temas profundos. Ya me acostumbré a que en la vida me vaya mal, y me puedo tropezar y caer mil veces pero siempre encuentro la fuerza y un propósito para levantarme, que es cerrarle el orto a la vida y demostrarle que en algún otro momento me va a ir bien y que no me va a ganar.
Cuando mi vida sea más interesante volveré a las andanzas.
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