La gente me pregunta qué siento al haber terminado la secundaria. Qué se yo, estoy cagada en las patas, pero también me liberé de muchas cosas que odio.
Lo peor para mí fueron siempre los trabajos en grupo. Los odio, los odio con cada átomo de mi ser. Obviamente, al seguir estudiando, tengo asumido que me quedan muchos trabajos en grupo por vivir
Este trabajo era para cerrar el último trimestre de mi materia favorita (jaj), Ambiente. Si no lo aprobabas, no aprobabas el trimestre, con lo cual muchos cagaban porque se la iban a llevar. Mi querido profesor no tuvo mejor idea que obligarnos a hacer grupos de cinco personas, elegir un tipo de contaminación y que cada integrante desarrolle el tema desde su punto de vista. Sí, no se entiende un sorete. Al principio nadie entendió; hicimos borradores y él nos cagó a pedos porque todo estaba mal Y BUENO MAN, QUÉ QUERÉS, EXPLICÁS COMO EL ORTO. Así que vamos a explicarlo con un ejemplo: en mi grupo elegimos la contaminación del agua, y teníamos que tomar un caso concreto, que fue el de la papelera Botnia. Las posiciones a elegir eran científico que comprobaba que la problemática era real (?), científico que la negaba, políticos, ambientalistas y la empresa misma. Teníamos que ser cinco personas en el grupo para poder cubrir las cinco posturas, pero a nuestro querido profe no se le ocurrió pensar que por la cantidad de gente en el curso era imposible armar grupos exactos de cinco. Un pelotudo.
Desde el principio, yo ya sabía que todo iba a ser una garcha. "No te desesperes, Agustina, por lo menos pudiste elegir con quienes estar en el grupo", me decía. Mi mala suerte es haber sido toda mi vida la cerebrito, a la cual le viven consultando cosas y básicamente termina haciendo el trabajo de todos para salvarles el orto. Y esa vez no fue la excepción.
En el grupo estábamos Lei, Norber (alias "el otro chabón que integraba el grupo" del trabajo anterior), la Innombrable (ex-Bro, otra historia que tengo que contar), André (un pibito que me cae bien porque una vez nos sentamos juntos y hablamos de Iron Maiden) y yo. Los cinco nos distribuimos el trabajo así: cada uno hacía su parte y me la mandaba a mí por mail por si necesitaba resumen o corrección. Yo juntaba todas las partes y se las mandaba a André, que era el que iba a imprimir todo. Era un plan perfecto.
PERO AGUSTINA, NINGÚN PLAN ES PERFECTO.
Teníamos como dos semanas para hacerlo. Yo ya me conozco demasiado y sabía que lo iba a terminar haciendo el día anterior, pero como es una estrategia que nunca me falló me tenía toda la confianza del mundo. Me tocó la postura ambientalista, así que busqué bien en fuentes confiables, encontré un testimonio de un grupo ambientalista de verdad, lo modifiqué con todas las ganas hasta que me quedó re piola, lo revisé mil veces y listo, mi parte del trabajo estaba hecha. Pero no todo mi trabajo estaba hecho.
Ojalá hubiese sido todo así de fácil. Ojalá fuese una piba a la que toman por una simple boluda. Ojalá no hubiese tenido compañeros tan pelotudos. Pero no todo se puede en la vida.
Los trabajos del resto del grupo me trajeron múltiples dolores de cabeza. El de Lei no, en realidad; encontró muy poca información sobre su parte y como yo tampoco pude encontrar mucho más hizo lo que pudo con lo que tenía. André tampoco me hizo renegar e hizo su parte muy bien, pobre, era al que menos fe le tenía y me re cabió. Norber me mandó, literalmente, ocho páginas de documento word. Eran dos noticias mal redactadas y sin resumir ni modificar. Le quería decir mirá nene, esforzate un poco más; pero el chico sólo tiene internet en circunstancias extraordinarias y no podía hacérselo saber, así que lo dejé como estaba. La Innombrable es un caso aparte.
En ese entonces era mi amiga, pero yo supe desde el momento en que se unió al grupo que me iba a hacer sufrir mucho. Todo empezó cuando le pregunté "Cómo vas con el trabajo?" esperando que por lo menos me dijera que iba por la mitad, y me dijo "ni siquiera sé cómo buscar la información".
No es difícil entrar a Google, mamá.
G o o g l e.
A esto le siguieron muchas excusas, tales como "me anda lento internet" o "mi vieja me está obligando a limpiar la pieza". O sea, tal como yo me conozco y sé que en un día con toda la presión puedo hacer lo más bien un trabajo, vos también te conocés y sabés que si vas a tardar porque tenés tres mil quinientos inconvenientes en tu vida EMPEZÁS A POR LO MENOS BUSCAR LA INFORMACIÓN UN DÍA ANTES LA CONCHA DE TU HERMANA.
Estuve como tres horas esperando que hiciera algo bien, por lo menos algo. No podía dejar su parte sin hacer porque sino desaprobábamos todos, y traté de cagarla a pedos de la manera más sutil posible para no herir sus sentimientos y que no termine sin hacer un carajo. O sea, sos mi amiga y todo el año te ayudé e hice todo lo posible para que apruebes todo porque me importás y no quiero que te vaya mal, pero si vos no te esforzás por lo menos un poquito no sé, matate hermana. Al final me pudrí de que cada dos oraciones me pregunte "está bien esto?", lo que me mandó era pedorrísimo pero le dije que estaba bien porque quería dormir y se lo mandé al chico de la impresora. Y la conclusión es que aprobamos todos.
La mitad de mi sudor, lágrimas y salud mental fue desperdiciada en trabajos en grupo. Y en momentos como este me pregunto por qué me metí a un profesorado. Pero bueno, ya está. Mejor me voy a ver videos de viejos.
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