La semana pasada y la anterior y creo que también la anterior a la anterior estuve bastante chota; chota en el sentido de estado de ánimo. Todo me ponía triste, lloraba hasta escuchando un tema de El Pepo y su superbanda gedienta, y me la pasaba tirada todo el día mirando boludeces en youtube.
Uno de esos días pedorros me junté con mi amigo Luca a comer y hablar de la soledad y desolación de nuestras vidas. Y sí, juntarnos es sinónimo de compartir nuestra depresión (pero deprimirse de a dos es más divertido). En una de esas él me dice:
—Boluda, lo que necesitamos es salir y conocer gente. Yo no lo voy a hacer pero vos andá con Leila a esos lugares que quiere que vayas.
—Pero si sabés que no voy a conocer a nadie porque soy una planta; además ya voy con la idea de que la voy a pasar mal y la termino pasando mal.
—Es que sos muy tímida. Vos andá y fijate qué onda, por ahí te hacés amigos y todo. Y si no te gusta no vas más y listo.
Al día siguiente estaba podrida de ser un gas inerte y me acordé del consejo de mi best friend. Entonces agarré, dije ya fue y le mandé un mensaje a Lei diciéndole "che, vamos al bar ese hoy?". CHAN CHAN. Todo muy espontáneo. La piba re contenta me dijo que sí y yo ya me imaginaba siendo la reina de la noche.
A mi señora abuela le dije que me iba a dormir a la casa de una amiga porque si le decía la verdad me iba a empezar a romper las pelotas. Obviamente me llevé escondida en la mochila la ropa, los maquillajes y los zapatos que pasaban una tonelada. Después de producirnos como si fuésemos a un evento super importante, nos fuimos a tomar el tren hasta Once, de ahí un bondi y de ahí a caminar hasta el dichoso bar.
No era un bar así choto como cualquiera, era uno en el que pasaban todo hard rock y heavy metal. No soy metalera pero pensaba "un tema de Maiden no falta acá ni en pedo". Cuando llegamos, no estaba ni el loro. Nos sentamos en una mesa en el piso de arriba y pedimos una pizza, que nos salió 120 pesos y era obviamente una prepizza del chino con queso Juancito medio frío. Pero el hambre puede contra todo.
Después el lugar se empezó a llenar de gente, algunos un poco más aparatos que otros. Había metaleros muy zarpados con muñequeras llenas de tachas que les llegaban hasta los codos y los pelos largos hasta el orto, pibitas que eran un híbrido entre chetas y emos, viejos que la agitaban hasta con Is this love de Whitesnake; de todo. En nuestra mesa se sentaron un rubio que conocía Lei de veces anteriores y su amigo confite (no me acuerdo los nombres ni en pedo), eran copados y se colgaron hablando con nosotras. Bah, yo a todo decía "jaja olvidateeee" porque no escuchaba un carajo. El chabón confite en una de esas se me pone a hablar en el oído, me decía cosas tipo "¿sos soltera vos?" y "¿viniste a conocer algún chico?", y sentía todo su aliento a escabio con cada palabra que me decía. Yo lo evitaba porque ahí me empezó a parecer un poquito acosador, pero por suerte después se fue "a buscar algo" y volvía muy esporádicamente.
Primero vamos a recordar los momentos buenos de la noche, porque fueron dos: cuando pasaron un tema de Bruce Dickinson y cuando pasaron un tema de Iron Maiden. Ahora lo malo.
Al principio yo estaba tranqui, no feliz, pero entretenida. Después empecé a soñar despierta con el momento de irme a la mierda. No es que era un lugar horrible, sólo que yo no tengo la onda para lugares así. Me pasé todo el tiempo sentada mirando a la pared donde proyectaban los videos o yendo a comprobar qué tanta mugre tenían los baños. Lei iba y venía, volvía siempre con escabio. En una de esas se sienta, medio en pedo, me agarra las manos y me dice "boluda, extraño a mi abuela"; el pedo triste es el peor.
Más tarde cayeron a mi mesa el wachin con el que estaba saliendo Lei y su grupo de amigos; todo este grupete ya estaba bastante copeteado. Qué hermoso es estar sentada con un grupo de gente que no te cayó muy bien y que ante cualquier comentario gritaba "NNNNNNOOOOOOO RE BARDERO" durante horas.
A eso de las cinco de la mañana nos fuimos a otro bar porque en el que estábamos iba a cerrar. La vereda del otro estaba llena de metaleros quebrando, y adentro había viejos melancólicos tirados en sillones y mirando videos de Twisted Sister que proyectaban en una pantalla. Así pasé mi última hora de sufrimiento, tan melancólica y al pedo como esos viejos. A las seis de la mañana volvimos a nuestros pagos. Lei ni bien se sentó en el tren se durmió, lo cual significaba que yo no me podía dormir para vigilar que no nos pasemos de estación o que no nos afanen.
Llegué a mi casa y casi me pongo a llorar de emoción al ver mi cama. Como dijo mi best friend, era cuestión de ir y ver qué onda; pero sigo diciendo que ojalá me hubiese quedado en mi casa mirando Floggers TV.
Estamos en la época del año donde uno se piensa más de dos veces el salir porque el frío es muy dañino. Pero si no podes invernar en una cueva como un solo, bueno es el whisky para pasar el frío.
ResponderBorrar