(Esto lo empecé a escribir hace como un mes y me colgué en terminarlo, lo 100to.)
Después de un año sabático en el que todos flashearon que me re divertí pero en realidad me la pasé llorando y luchando contra mi depresión, llegó el momento de que esta adulta responsable de 18 años hiciera algo productivo con su vida. Lo pensé y al final decidí tratar de estudiar de nuevo; y, para no fracasar otra vez, elegí algo que se relacione a lo que ya vengo aprendiendo hace muchos años. Me anoté en la carrera de traductorado de inglés literario y audiovisual (hasta me siento importante nombrándolo, ya veo que termino vendiendo dvds piratas en la estación de Morón).
Como en estos tiempos modernos todo es mucho más fácil, tuve que hacer la preinscripción de la preinscripción de la inscripción un día por internet. Como soy una persona muy ansiosa, lo hice el mismo día que estuvo habilitada esa página. También saqué turno para ir a legalizar mi título secundario; cuando me lo dieron en la escuela me habían dicho "no es necesario que lo vayas a legalizar a menos que te vayas a estudiar al interior", "¿sirve para Capital?", "sí, sirve" MENTIRA, NO SERVÍA, TODOS ME MIENTEN. Tenía para el 7 de noviembre a las diez de la mañana.
Si pienso mucho las cosas, me empiezo a cuestionar todo y llego a la conclusión de que voy a ser una infeliz y al final me voy a morir y nada de lo que haya hecho va a importar, entonces hice lo más sano posible: me obligué a olvidarme de toda la cuestión hasta el fin de semana anterior a hacer los trámites. De puta casualidad entré ese domingo a la página del instituto y habían publicado que ese lunes a las seis y media había una charla informativa de la carrera. La adulta responsable iba a tener que aprender a viajar sola.
El plan era este: ir a la charla, ir a la casa de mi tía en Capital, quedarme a dormir ahí y al día siguiente ir a hacer toda la pelotudez del título y llevar los papeles al instituto. Para ir a la charla, tuve que aprender a viajar hasta Retiro (como se supone que voy a hacer todos los días durante por lo menos cuatro años). Entre tomar el colectivo que pasa por la esquina de mi casa y siempre tarda quinientos años en venir y al final terminan viniendo como tres juntos, tomar el tren y después otro colectivo que me dejara en Retiro, tardé como dos horas y media. Ahí estaba yo, rodeada de gente extraña en un lugar extraño y cerrado del cuarto piso en el cual fácilmente te podés morir de calor.
La charla estuvo normal, qué se yo; lo único que me pareció una pelotudez es que, para recibirme, voy a tener que dar un examen de un tercer idioma. PARA QUÉ. "Para ampliar sus oportunidades laborales", dijeron. La chota. Tengo que ver cuál elijo porque obviamente el idioma que me interesa no entra en las opciones (y no voy a elegir portugués solamente porque "es parecido al español y es fácil!" porque LO ODIO). Lo que sí me da mucho miedo es el hecho de que haya vacantes limitadas y que yo con la suerte que tengo me quede afuera y me pase otro año en mi casa sufriendo; manden sus bendiciones para que me vaya bien en el ingreso.
Volviendo al fantástico relato de mi viaje: me gustaría decir que la noche anterior dormí plácidamente PERO NO. Los edificios son lo peor del mundo, se escucha a los pendejos del departamento de al lado gritando, a los del quinto piso roncando y a los del edificio de enfrente cantando el tema de Marolio a las dos de la madrugada. A todo esto vamos a sumarle la ansiedad que no me deja vivir y hacía que yo soñara que llegaba tarde (es algo que me desespera) haciendo que me despertara durante toda la noche para fijarme la hora. Al final me desperté bien, salí a tiempo, me tomé el subte y llegué a la hora que tenía turno.
Ahí me atiende una chabona, yo re contenta de que algo me saliera bien en la vida, hasta que me dice:
-Te falta un papel.
-¿Qué? ¿Cuál?
-Vos trajiste el analítico solo, tenés que traer el del título también, sino no te podemos legalizar nada. ¿No te dieron un papel más chico en la escuela?
-No... me dieron este solo.
-Bueno, hagamos así: andá a buscarlo y cuando puedas vení de nuevo sin turno y te hacemos la legalización.
La verdad es que me habían dado el papel ese, pero me lo había olvidado en mi casa; entonces les dije a todos "esa escuela es una mierda, no me dieron todo lo que tenía que llevar y blablabla". Seré pelotuda pero no voy a demostrarlo enfrente de todos, una tiene que seguir siendo pelotuda en secreto para ser respetada. Volví al instituto a ver si podía dejar los papeles que tenía y volver al otro día con el título pero nooooo, ese día todo salió mal. Tuve que volver a mi casa, buscar ese otro papel y volver a lo de mi tía para hacer exactamente lo mismo al día siguiente.
Al otro día todo marchó bien Milhouse. Me pude anotar y aunque no tenga nada seguro y esté cagada en las patas, es como que tengo un objetivo, algo que me motiva a hacer algo con mi existencia. Ya no puedo esperar a febrero (tengo que hacer un curso de nivelación de español todo ese mes antes del examen de ingreso), a cagarme de calor, viajar en el Sarmiento en horas pico... hermoso. Pero ojalá esta vez me vaya bien.
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