Hay veces en las que tendría que tener más presente que la gente es garca. O sea, yo soy de andar por la vida pensando que las personas tienen buenas intenciones, o simplemente intentan ser buena onda, porque yo soy así: trato de ser educada con todos, los conozca o no.
En la fila del colectivo que me tomé toda la vida de la estación de tren hasta mi casa, por el motivo de viajar en el mismo horario casi todos los días, solía cruzarme con un tipo que me sacaba charla. Yo odio completamente que me rompan las bolas cuando viajo y hasta temo encontrarme con alguien que conozca y tener que ir conversando porque en el viaje quiero escuchar música en paz
EN FIN. Tuve vacaciones, después el paro universitario que ya estaría cumpliendo el mes, razones por las cuales no viajé más en el horario en el que me cruzaba a este idiota. El sábado, a las nueve de la mañana, tengo la grandísima suerte de encontrármelo en el colectivo cuando estaba yendo a la psicóloga. Desde el fondo me llamó, yo pensaba "la puta madreeee" y no me podía hacer la pelotuda, así que me fui a sentar ahí.
El chabón como que estaba re contento de verme, qué se yo, como si yo fuese alguien re interesante para hablar los diez minutos que dura el viaje en colectivo. Me decía:
-No puedo creer que te volví a encontrar, pensaba que no te iba a ver más
-Ahhh jaja sí, es que no viajé más a esa hora (me chupa un huevo man, no te conozco y solo te hablo de compromiso)
-Qué suerte que tengo
-Jaja
En una de esas todo se fue al carajo. El tipo me agarra de las manos. Yo estaba tipo qué recarajos te pasa. ME ACARICIA LA CARA. Yo ya me puse seria, me trataba de soltar. Me seguía hablando pero ya no escuchaba nada, me puse a mirar para todos lados; para colmo no había nadie en el colectivo. Después el pelotudo este trata de encajarme un beso, yo me corrí lo más que pude, quería vomitar, no me salían las palabras, ni pararme, ni gritar, ni nada. Fue horrible, incomodísimo, quería llorar de la impotencia. El tipo se aprovechó de que encima no había nadie, no logro entender qué le hizo pensar que yo le di pie para que en cinco minutos le pinte tanta confianza y se quiera propasar.
Me bajé del colectivo y me puse a caminar rápido. El tipo venía atrás mío, se iba a tomar el tren conmigo. Se sube al mismo vagón que yo y se para cerca mío. Me seguía hablando y yo respondía cualquier cosa ya sin mirarlo, era evidente para los que viajaban conmigo que me sentía mal y lo trataba de evitar, pero seguía. Se bajó en Morón y me dijo que esperaba encontrarme de nuevo.
Voy a hacer todo lo posible para no encontrarlo. Voy a tener que volver más tarde, tomarme el colectivo que va para el otro lado, bajarme en la estación siguiente, llegaré tarde a la psicóloga con tal de no volver a verlo. Me sentí tan asquerosa después de eso, como si me hubiesen abusado; llegué al consultorio y lo primero que hice fue pedir ir al baño para lavarme las manos y el cachete que me había tocado.
Lo peor de todo es que, encima de que el tipo fue quien se abusó, la que se quedó sintiendo culpable fui yo. Me quedé pensando en si en algún momento yo hice algo que le haga pensar que tenía otra intención. Me quedé sintiendo que la culpa es mía por querer ser amable con la gente y creer que les debo bondad. Sobre todo, me quedé con miedo de volver a encontrarlo y no poder zafar de otra situación similar.
Todo es una mierda.
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