21 de julio de 2016

Lo más villero que me pasó

Encima me pasó hoy, pero tiene historia previa.

Ayer fue el día del amigo y toda la pelotudez. Yo como tengo taaaantos amigos (JAJ) tuve un día re ocupado: al mediodía fui a comer con unas amigas y a la noche me tenía que juntar con otro grupo de amigos. Sí, A LA NOCHE. No sé qué luz iluminó a mi abuela, que desconfía de mí hasta cuando voy a la escuela sólo por ser hija de mi madre, pero me dejó ir a dormir a lo de Lei. 

Nos encontramos en Ituzaingó a las 8 de la noche, fuimos a tomar un café y después hicimos vaquita para ir al chino y comprar algo para cenar (hicimos alta lasaña). Después fuimos a acompañar a una de las chicas a la parada de colectivo porque se tenía que ir a juntar con más amigos, y antes de que se vaya nos queríamos sacar una foto todos juntos. Nos pusimos en posición de wachiturros y pasó un chabón en bici que nos gritó "AWANTIAAAAAAAA". Cuando volvimos nos pusimos a escuchar música y cantar (lo que me emociono cantando Iron Maiden es algo que nadie debería presenciar jamás). También estuvimos muchas horas sentados hablando de forradas que hicimos en nuestra vida y está bueno saber que tengo amigos tan hijos de puta conscientes como yo. A eso de las 4 de la mañana ya estaba re cansada y quería irme a mi casa, así que nos quedamos sentadas en un sillón con Bro hablando de la vida y comiendo galletitas hasta que se hicieran las 6 para poder volver a nuestros respectivos hogares.

Hacía un frío de la re puta madre y andar en la calle tan temprano cuando todavía es de noche me daba un re cagazo, pero fuimos juntas hasta Ituzaingó y por suerte mi colectivo vino al toque. Iba sentada escuchando, no me acuerdo, creo que The Mars Volta (¿qué importa lo que estaba escuchando, no? Yo qué sé) re tranqui, hasta que me bajé.


Y acá viene lo villero.

Mi casa está en la otra cuadra de la parada de colectivo. Yo me bajo y puedo ver todo el bello paisaje (?) mientras camino hacia allá, y resulta que desde la esquina vi dos chabones parados en medio de la calle. No me gusta ser prejuiciosa, pero tenía miedo. Me iba acercando y oigo como que se estaban peleando, uno parecía tener algo en la mano. "Le están robando y si yo paso por ahí me van a robar también y meterme un tiro y me voy a cagar muriendo", pensé. Entonces pego media vuelta y camino rápido esperando que no me vieran. Si no me veían igual me iban a oír, porque tenía puestas unas botas que hacen ruido de ametralladora contra el pavimento cada vez que doy un paso.

¿Pero a dónde carajo iba a ir? Eran las seis y media de la mañana, era de noche y en la calle no estaba ni el loro, a excepción de esos dos tipos sospechosos. Ni siquiera me daba vuelta porque tenía miedo de que me vieran y me siguieran.

Me puse a considerar alternativas de dónde meterme y qué hacer. Pensé en ir hasta la casa de mi profesora de inglés, pero tenía que pegar la vuelta por una cuadra aún más fea. Al lado de mi casa hay un pasaje, pero si me metía ahí también era peor. Casi me voy hasta la parada de nuevo y me tomo el siguiente colectivo a Ituzaingó, esperando que cuando dé la vuelta y pase de nuevo por mi casa los chabones ya se hayan ido, pero tenía la SUBE con saldo negativo y no tenía cómo garpar dos boletos.

Entonces doblé la esquina de la cuadra de la parada y me escondí en la entrada de una casa. Me senté en el piso y me camuflé con la oscuridad. Estuve un par de minutos sin saber qué hacer; pero después di la vuelta hasta quedar enfrentada con la pared y me puse a llamar a mi abuela.

AH NO, PERO HASTA ESO ME SALÍA MAL.
"Usted no dispone de crédito para realizar esta llamada" MOVISTAR Y LA RE PUTA MADRE QUE TE PARIÓ. A la velocidad de la luz llamé al 444 para pedir los 10 pesos de la recarga S.O.S, con tanta suerte que encima tenía que esperar a que la infeliz del contestador termine de tirarme las opciones completas porque sino no me validaba la recarga.

Lo logré. Agarré de nuevo y marqué el celular de mi abuela. Sonaba y no me atendía. Traté tres veces más y me mandó directamente al buzón de voz. Puteé y casi lloré. Entonces marqué el número de mi casa, con la esperanza de que no haya dejado el teléfono descolgado (lo hace desde que caímos en un secuestro virtual el año pasado). Y ME ATENDIÓ, ME ATENDIÓ; GRACIAS RICKY FORT.

"Vi unos tipos afuera de casa que se estaban cagando a piñas y estoy escondida en la entrada de la casona de la otra cuadra por favor vení a buscarme y tené cuidado o no sé llamá a la policía antes de venir" le dije con mucha desesperación. "Bueno, ahí voy", me dijo lo más pancha.

Sentada en el piso esperando a que viniera me preparé para LA cagada a pedos de mi vida. Sabía que me iba a prohibir salir, me iba a repetir los peligros de la noche hasta que cumpliera 30 años y me iba a contar la anécdota de cuando mi madre terminó en la comisaría porque su novio se cagó a palos con unos tipitos a la salida de un boliche, recordándome que no sea como ella. Cuando la vi en la esquina fui dando pasitos y temblando como un chihuahua. "Me va a putear, me va a putear".

"Hola" me dijo, re tranquila.
Prepararme para lo peor siempre sirve, porque hasta ahora nunca me pasó todo lo que imagino en situaciones así.

"Esos se están peleando desde que me fui a acostar como a las once de la noche, están re drogados, los vi aspirando algo de una bolsita en la esquina". O sea que eran sólo unos jala poxi inofensivos. Pero me pegué el re cagazo.

En fin, entramos a mi casa, los wachos se seguían amenazando, si los veías bien no daban más; y me fui a dormir.


Yo sola decidí no pasar la noche fuera de mi casa nunca jamás. Sí, no me la banco, chicos.



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